Descripción
Un día cualquiera en un lugar indeterminado, buscaba semblanzas de la ciudad en un periódico local y, me encontré con una esquela de una mujer que había fallecido e figuraban en ella: su marido, sus hijos, su madre política, sus hermanos y sus hermanos políticos y demás familia. También se hacía mención de aquellos familiares fallecidos, a los que se ponía una cruz al lado del nombre. En definitiva eran datos para reconocer a la persona fallecida y sus deudos. Una esquela a cuatro columnas.
Me llamo la atención que justo encima de esta esquela hay otra pequeña, de solo dos columnas, de un muchacho de veintiséis años, fallecido el veintiuno de diciembre de mil novecientos cuarenta y seis, el año anterior, no tendría importancia si no fuese, que su hermano era el viudo de la esquela que antes mencione. Asombrado volví a releer las esquelas pues en la del joven solo figuraba como familiar su desconsolada madre, a la sazón madre política de la mujer de la primera esquela. No había nadie más, ni hermanos, ni hermanos políticos. Nadie.








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